Después de haber cofundado Starbucks, una de las empresas más exitosas en el mundo, Zev Siegl asegura que el emprendimiento debe ir acompañado de algo más que una buena idea y capital.
“La mayoría de los emprendedores jóvenes están demasiado enfocados en el producto. Yo también lo estaba, pero no es suficiente.
“Deben prestar atención al negocio: dinero, proyecciones, números, cuántos clientes pierdes al año”, dijo Siegl durante su conferencia en el marco del incMTY Festival 2026.

El origen: detectar una oportunidad donde nadie más miraba
En la charla Brewing Success: Lecciones de los primeros días de Starbucks, Siegl recordó que emprender una de las empresas más exitosas del mundo —que hoy cotiza en Wall Street y tiene un patrimonio de 106.86 mil millones de dólares— no fue un proceso sencillo.
Para 1971, el café en Seattle era de mala calidad. Frente a ese escenario, tres jóvenes sin experiencia empresarial incursionaron en el mercado de café gourmet, ofreciendo granos premium a cafeterías de la ciudad.
Starbucks no inició como lo conocemos hoy. En esa etapa, Siegl y sus socios apostaron por un modelo mayorista: comercializar café a través de cinco pequeñas tiendas distribuidas en Seattle.
A mediados de los años 80 —cuando la marca ya estaba consolidada— Howard Schultz, entonces inversionista, sugirió transformar las tiendas en cafeterías.
Schultz vio la oportunidad de convertir el café gourmet en una experiencia de consumo.
“Tenía razón. Era una buena idea. Pero los fundadores fuimos más lentos porque nos gustaba la empresa que teníamos; nos gustaba ese negocio mayorista”, recordó Siegl.
Ante la indecisión, Schultz decidió iniciar su propia cadena de cafeterías, abasteciéndose con café de Starbucks. Un año después regresó con una propuesta: comprar la empresa.
La oferta fue aceptada y, en menos de seis meses, Schultz se convirtió en CEO y accionista mayoritario de Starbucks Coffee Company.
Del producto al negocio: el cambio que lo transformó todo
Durante los primeros años, Siegl y sus socios aprendieron una lección clave: no basta con enamorarse del producto.
“Los inversionistas no quieren escuchar solo sobre el producto; quieren entender el negocio, y ese debe ser el enfoque principal”, afirmó el cofundador.
Aunque la calidad del café fue el punto de partida, el verdadero crecimiento de Starbucks llegó cuando comprendieron el negocio detrás: márgenes, retención de clientes, proyecciones financieras y escalabilidad.
Ese cambio de mentalidad marcó la diferencia entre una buena idea y una empresa sostenible.

Errores que casi cuestan la empresa
Una vez que los emprendedores entienden el verdadero negocio, es más difícil cometer los errores que Siegl y sus socios tuvieron.
Uno de los momentos más críticos ocurrió en el segundo año, cuando decidieron abrir una nueva tienda sin contar con el capital necesario.
El resultado: deudas, presión de proveedores y riesgo real de quiebra.
Para Siegl, fue uno de los aprendizajes más duros: la rentabilidad no garantiza estabilidad. Pensar que un negocio puede sostenerse solo porque genera ingresos fue, en sus palabras, uno de los mayores errores.
Otro tropiezo fue diversificarse demasiado pronto. En los primeros años intentaron importar molinos industriales y vender té en supermercados, líneas que no prosperaron.
“Debimos haber ignorado la tentación de entrar en áreas que no fueran tostar y vender café. Veo a la gente hacer esto todo el tiempo. Es un error común: entrar en lo que yo llamo una tangente, el campo al lado de tu campo”, explicó.

Mentoría: de aprendiz a guía de nuevos emprendedores
Parte del aprendizaje de Siegl también vino de la mentoría. Alfred Peet, pionero del café de especialidad en Estados Unidos, se convirtió en guía clave tras una simple llamada.
Su experiencia permitió a los fundadores evitar errores en una etapa crítica de crecimiento.
“La diferencia que hace un buen mentor no se puede sobreestimar. Es extremadamente importante. Todo lo que se necesita es pedir ayuda, desarrollar la relación y no ser demasiado demandante”, señaló Siegl.
Con el tiempo, esa experiencia lo llevó a convertirse en mentor de emprendedores en todo el mundo.
Hoy ha acompañado a cientos de jóvenes en etapas tempranas, especialmente en tecnología, donde ha identificado patrones recurrentes que contribuyen a construir un negocio:
- Estar en el negocio correcto, con posibilidades reales de éxito
- Contar con un equipo capaz de ejecutar el plan
- Tener el timing adecuado para lanzar y escalar
- Asegurar el capital necesario para no quedarse sin recursos
Desde su perspectiva, la mentoría aporta algo difícil de obtener en solitario: perspectiva.
Escuchar a otros emprendedores —sus aciertos y, sobre todo, sus errores— le ha permitido entender su propia historia.
“Es como volver a estudiar el negocio desde otro ángulo”, afirmó.

Una lección que sigue vigente
Hoy, Starbucks tiene presencia en decenas de países, incluido México, donde cuenta con cientos de tiendas.
Pero su origen sigue ofreciendo una lección vigente: las grandes empresas no nacen de certezas, sino de una idea que tiene el potencial de convertirse en negocio.
Para Siegl, emprender no se trata solo de detectar oportunidades, sino de entender el negocio que las sostiene, rodearse de las personas correctas y aprender constantemente de otros.
Acerca de incMTY 2026
incMTY es el festival de emprendimiento del Tecnológico de Monterrey que en 2026 celebró su décima tercera edición del 17 al 20 de marzo.
A lo largo de cuatro días, el Tec campus Monterrey y la Universidad Autónoma de Nuevo León fueron un punto de encuentro para emprendedores, inversionistas, innovadores y especialistas en inteligencia artificial.
El festival reúne a los principales actores del ecosistema a través de más de 200 actividades, entre conferencias, paneles, espacios de networking y encuentros entre fundadores e inversionistas.
Además, en esta edición Japón participó como país invitado, sumando una visión internacional al intercambio de ideas y colaboración.
Para Juan Pablo Murra, rector del Tecnológico de Monterrey, el propósito del encuentro se resume en 3 acciones: innovar, conectar y construir.
“El reto en los próximos días es buscar ideas nuevas, disruptivas, innovadoras, que conecten”, señaló Murra.
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