Como parte de la Semana de Humanidades del Tec campus Estado de México, el músico y escritor Joselo Rangel, integrante fundador de la banda de rock alternativo Café Tacvba, visitó la institución, desde donde presentó su más reciente libro: Final feliz.
Este reúne una colección de 12 cuentos que exploran temas como el amor, la memoria y las despedidas desde una narrativa que mezcla lo cotidiano con lo extraordinario.
Sin embargo, más allá del lanzamiento editorial, el encuentro giró en torno a los procesos creativos, anécdotas, el papel del arte en la vida cotidiana y las formas en que la escritura puede cuestionar la masculinidad, la memoria y las emociones.
“Uno no sabe lo que trae dentro y el arte lo saca. Eso es lo que me encanta de ser artista”, comentó Rangel.

Como parte de su exposición, Joselo Rangel presentó estas 4 reflexiones sobre el arte, la escritura y su relación con la condición humana:
1. El arte como acto subversivo
Rangel reflexionó sobre la capacidad del arte para revelar aspectos desconocidos de uno mismo.
El escritor destacó que la creación implica tanto riesgos literarios como personales, pero también una forma de descubrimiento constante.
Recordó que, tras publicar uno de sus libros, incluso personas cercanas se sorprendieron con lo que leían, lo que le hizo darse cuenta de que su propia escritura podía mostrarle facetas de sí mismo que no conocía.
“El arte hace algo en nosotros, no sabes lo que va a salir de ti”, señaló el artista.
2. Humor como respuesta a la vida
Para el autor, el humor no es un objetivo, sino una consecuencia natural de observar la realidad.
“Es una reacción a la vida tan fuerte que vivimos. Si yo pensara todo el tiempo en las guerras, no me levantaría. El arte me ha salvado”, explicó el integrante de Café Tacvba.
Con un estilo narrativo donde el humor aparece de forma casi accidental, Rangel explicó que la risa surge sin buscarla.
Añadió que, aunque no escribe con la intención de hacer reír, lo termina haciendo como una consecuencia natural de su manera de observar y contar la vida.

3. La curiosidad por la condición humana
Sus cuentos parten de situaciones cotidianas, de parejas, recuerdos o hasta encuentros para transformarse en relatos con giros inesperados, donde lo fantástico y lo filosófico emergen de lo común.
Rangel se describe como un observador constante, “un chismoso total”, dice, aunque matiza que lo que realmente le interesa es la condición humana y entender las emociones, las rupturas e incluso las contradicciones de las personas.
Recordó cómo desde joven le gustaba escuchar e imaginar historias de quienes lo rodeaban, preguntándose, por ejemplo: "¿por qué una pareja que parece tan feliz de repente truena?", inquietud que hoy se convierte en el punto de partida de sus relatos.
4. Disciplina y oficio en la escritura
De acuerdo con Rangel, su experiencia escribiendo columnas en Excélsior fue clave para desarrollar su constancia. Durante años, entregaba su texto puntualmente cada jueves a las 2 de la tarde, un ejercicio que él considera le dio estructura y oficio.
Comparó la escritura con cualquier práctica que exige tiempo y repetición, desde tocar un instrumento hasta jugar videojuegos. Con el tiempo, entre crónicas sobre viajes de la banda, libros, películas o la vida cotidiana, descubrió algo más íntimo: la ciencia ficción.
Durante un año completo, escribió 52 relatos que publicaba en un blog, una práctica que, sin buscarlo, considera que terminó por consolidar su voz narrativa y acercarlo definitivamente a la ficción.
Dentro de su libro Final feliz propone una mirada íntima a lo cotidiano, donde la ficción se convierte en una vía para explorar emociones, contradicciones y formas de entender la experiencia humana.

Desde hace 17 años, la Semana de Humanidades del Tec en Estado de México abre un espacio para reflexionar sobre lo humano desde la filosofía, la literatura y las artes.
En esta edición 2026, se buscó acercar estos temas a la comunidad desde lo cotidiano y las emociones. En ese marco, la visita de Joselo Rangel conectó directamente la escritura con las industrias culturales.
“Me encanta eso del arte, que uno no sabe lo que trae dentro y el arte lo saca”.- Joselo Rangel.
“La institución reafirma su compromiso como un espacio de encuentro donde las expresiones culturales convergen, las voces dialogan y la formación humanista cobra vida dentro y fuera del aula.
“La presencia de Joselo Rangel es relevante porque en él se conjuntan 2 pilares: la expresión simbólica a través de la literatura y las industrias culturales”, concluyó José Manuel Noriega, profesor en el Departamento de Estudios Humanísticos en el Tec campus Estado de México.
Entre sus actividades, la Semana de Humanidades contempló talleres y espacios formativos en temas como neurodivergencias, bienestar emocional, artesanías, escritura creativa, desarrollo sostenible, música y poesía.
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