Lo que comenzó como una idea escrita en una hoja de papel dentro de un salón de clases terminó convirtiéndose en uno de los símbolos más reconocidos del Tec campus Estado de México (CEM).
La porra de Borregos CEM, hoy presente en partidos, conciertos, competencias e incluso dentro de los salones de clase, surgió a mediados de los años 90 gracias a la iniciativa de Esteban Rodríguez, un estudiante apasionado por el futbol americano.
“Nunca imaginé que aquella porra escrita en una hoja reciclada terminaría convirtiéndose en un emblema del campus”, comentó.
Acostumbrado al ambiente del futbol americano estudiantil desde niño, Rodríguez esperaba encontrar tribunas llenas y una fuerte identidad universitaria al entrar a estudiar la Ingeniería Industrial y de Sistemas al Tec en Estado de México en 1994.
Sin embargo, se encontró con partidos a los que asistían pocas personas y el apoyo hacia el equipo, que competía en la Conferencia Nacional de la Organización Nacional Estudiantil de Futbol Americano (ONEFA) y buscaba ascender a la conferencia de los Diez Grandes, recaía principalmente en familiares de los jugadores.
En búsqueda de identidad
Tras asistir a algunos partidos, Rodríguez se dio cuenta de que faltaba mucho apoyo, lo que lo llevó a imaginar cómo sería ver el estadio lleno, no solo de padres y madres, sino de toda la comunidad estudiantil.
Fue entonces que comenzó a reunirse con otros estudiantes que llegaban paulatinamente a animar al equipo desde las gradas y junto a una de ellas, Macarena Laris, impulsó una asociación estudiantil enfocada en promover el deporte y aumentar la asistencia a los partidos.
Como parte de esta iniciativa, los estudiantes organizaban dinámicas en las tribunas, buscando integrar a más estudiantes al ambiente deportivo, y repartían folletos con la letra de la porra, aquella que precedió a la que conocemos actualmente.
“En aquel entonces en otros campus tenían la porra ‘Tec 1, Tec 1’ y era emblemática, pero nada más. A CEM le faltaba un grito de batalla”, explicó.
Durante una clase, y tomando como inspiración la porra Tec 1, Tec 1, Rodríguez comenzó a escribir ideas en una hoja de papel y con ayuda de sus compañeras Alma Sánchez y Macarena, la porra del campus comenzó a tomar forma.
El entonces estudiante señaló que al inicio muchos ignoraban su propuesta. Sin embargo, el movimiento comenzó a crecer gracias al apoyo institucional y de los propios jugadores del equipo de futbol americano.
Cuando la tribuna rugió
Para el estudiante, uno de los momentos que marcó el crecimiento de su idea ocurrió cuando jugadores del equipo convencieron al entrenador de salir al campo gritando la porra de Borregos CEM.
“Ese día toda la tribuna empezó a gritarla por primera vez”, recordó.
Con una identidad en construcción, cada vez iban más estudiantes a ver los partidos y, con su apoyo, el equipo logró pasar a la conferencia de los Diez Grandes.
“Se transmitió la cultura de apoyar al equipo los sábados, cada 15 días. La porra se volvió tradición y comenzó a escucharse en cada anotación y en cada momento importante del juego”, enfatizó Rodríguez.
El ahora profesionista recuerda especialmente un partido contra la UDLA, donde el ruido constante de la tribuna dificultó la comunicación del quarterback rival, contribuyendo a quitarles el invicto.
De igual manera, destacó la final del año 2000 contra el Tec campus Monterrey, donde el CEM consiguió uno de sus campeonatos más emblemáticos en un cierre definido por un pase de anotación y una intercepción.
Legado que trasciende
Por muchos años, Rodríguez no estuvo al tanto de la importancia que la porra había adquirido para la institución.
Ya no pertenecía únicamente al equipo de fútbol americano, sino que se había vuelto un himno para representativos deportivos, grupos culturales, artísticos y estudiantes en distintos eventos del Tec campus Estado de México.
“Lo más emotivo es saber que después de tantos años, se quedó como parte de la identidad del campus donde estudié”, subrayó.
“Lo que comenzó como una idea en una hoja de papel hoy forma parte de la identidad del CEM”.
Actualmente, Esteban Rodríguez trabaja en el Tecnológico de Monterrey como responsable de liderazgo regional dentro de la Vicepresidencia de Aprendizaje para el Futuro, enfocado en vinculación con organizaciones.
Décadas después de haber nacido en las gradas del estadio, la porra continúa resonando entre estudiantes y representativos del Tec CEM, además de ser reconocida a nivel nacional dentro del Tecnológico de Monterrey como un símbolo de identidad.
“¡Borregos CEM, Borregos CEM! ¡Duro, Tec CEM duro, Tec CEM duro! ¡Borregos salvajes duro!”, concluyó entonando la porra del CEM.
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