La arquitectura no debe ser sólo una forma de ganarse la vida, sino una herramienta para mejorar la ciudad. Así lo señaló el arquitecto Juan Carral durante la conferencia que impartió en Chihuahua como parte de los festejos por el 80 aniversario del programa de Arquitectura del Tecnológico de Monterrey.
Intitulada "La arquitectura que dejaron de hacer los arquitectos", la charla fue organizada por la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño (EAAD) del campus Chihuahua en el Centro Cultural Quinta Carolina de la capital.
"Hay que hacer de la arquitectura una herramienta para generar comunidad, para romper esquemas, para generar, sí, negocios, pero, sobre todo, para mejorar la ciudad", dijo Carral.
Luego de su conferencia, Carral participó en un conversatorio sobre “Vivienda y territorio” al lado de Alessandra Cireddu, directora Nacional del Programa de Arquitectura del Tec de Monterrey, y Alondra Martínez, directora del Instituto de Planeación Integral del Municipio de Chihuahua.
De la arquitectura icónica a la creación de comunidad
Pero ¿cómo es esa arquitectura que, según Carral, "dejaron de hacer los arquitectos"?
Es una arquitectura que pone la ciencia, la matemática y la geometría al servicio de la calidad de la vivienda, que construye con un mensaje social a la ciudad: "Con edificios que se abren al parque creando espacios que generan comunidad: locales comerciales, senderos para caminar, la casa cerca de la oficina", expuso Carral.
Es retomar, añadió, lo mejor de la arquitectura moderna del siglo pasado. Mario Pani, por ejemplo, "que creó el primer multifamiliar moderno de mil 300 departamentos en 1957" o la austeridad de Juan O’Gorman en los años 30 "para hacer 32 escuelas con el presupuesto que Carlos Obregón usó para una".
"Hay que hacer de la arquitectura una herramienta para generar comunidad, para romper esquemas, para mejorar la ciudad".- Juan Carral.
Lo que debería evitarse, dijo, son esas edificaciones enormes de formas raras o icónicas pero con nula funcionalidad, avenidas gigantescas sin banquetas ni áreas verdes, casas en serie en macrolotes amurallados, edificios que aparecen detrás de bardas.
"La plaza pública ya no existe, entonces tenemos que crearla en lo privado", apuntó Carral. "Que haya vivienda accesible, uso de suelo mixto y diversidad; relaciones entre edificios de lujo y edificaciones más pequeñas porque sin eso no existe el barrio", sentenció.
Inteligencia Artificial: un detonador ético para el diseño
Más tarde, durante el conversatorio, uno de los temas que se abordó fue el de la Inteligencia Artificial y su uso con relación a la "Vivienda y territorio". Al respecto, Alessandra Cireddu enfatizó que estas herramientas deben utilizarse con ética para potenciar la inteligencia humana, no para sustituirla.
En entrevista con CONECTA, planteó que "el uso de la IA le permite al arquitecto recuperar tiempo valioso para salir del despacho y observar la realidad". La parte técnica entra después, añadió, pues "lo primero es relacionarse con las personas y entender la ciudad para generar ideas fuertes que logren cambios sociales".
"El uso de la IA le permite al arquitecto recuperar tiempo valioso para salir del despacho y observar la realidad".- Alessandra Cireddu.
En este mismo sentido Pablo Hernández, director del Departamento Norte de Arquitectura del Tec y profesor del campus Chihuahua, dijo a CONECTA que la IA funciona como un detonador de ideas conceptuales que luego el arquitecto debe trabajar y corregir, subrayando que la esencia de la arquitectura en el Tec sigue siendo el desarrollo de una propuesta con identidad.
"El nicho correcto es utilizar la IA en el proceso de diseño como un input, pero no como un input al final, porque ahí sí se deshumaniza el resultado. Es verla como una primera idea conceptual que detone las ideas y nos permita avanzar: la IA pone la mesa para que uno desarrolle una propuesta con identidad", explicó.
80 años de Arquitectura: responsabilidad social y equidad
Para Mauricio Flores, director de la EEAD del campus Chihuahua, Juan Carral fue invitado a celebrar en Chihuahua los 80 años del programa de Arquitectura del Tecnológico de Monterrey por ser un arquitecto que destaca debido a su "postura crítica y propositiva".
Una posición que, abundó, "ha mantenido frente al entorno arquitectónico contemporáneo de nuestro país, lo que invita a repensar en la responsabilidad social del profesional de la arquitectura".
Esto va en sintonía con lo expresado por Juan Pablo Murra, rector del Tecnológico de Monterrey, durante el arranque de actividades por este aniversario, al recordar que el modelo de educación del Tec integra "de manera transversal la sostenibilidad, la regeneración ambiental y social, la equidad, inclusión y perspectiva de género".
"La plaza pública ya no existe, tenemos que crearla en lo privado".- Juan Carral.
Algo que reafirma Pablo Hernández, al señalar que el Tec no sólo ha sido pionero en herramientas técnicas, sino también en cambios de paradigma social: "Fuimos la primera institución en México en otorgar [en 1978] títulos en femenino que reconocen explícitamente a las graduadas con la palabra 'arquitecta'".
Esta evolución es respaldada por Alessandra Cireddu, quien señala que el plan de estudios actual integra temas como "ética de los cuidados", "inclusión", "proyectos para todas y todos" y "perspectiva de género". "Son intereses de la planta docente y de los estudiantes que ya estamos construyendo", concluyó.
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